El Pistón de Hidalgo
Pablo Hidalgo
Author: Pablo Hidalgo
Director General y Redactor Jefe

Seamos claros. La sanción a Sebastian Vettel en el pasado Gran Premio de Canadá fue un verdadero chiste, independientemente de nuestro favoritismo hacia uno u otro piloto –tema que también me da mucho para hablar en próximas entradas–. La Fórmula 1 abrió ella misma un debate que a día de hoy, sigue sin encontrar un argumento claro y conciso para explicar muchos porqués. También he de decir que no habría que encontrar una respuesta al tema sanciones si no existiera un problema.

Carreras de coches. O eso se supone. Las carreras son frenesí, emoción, situaciones inesperadas y muy importante, entretenimiento. Si no fuera por este último elemento ninguno de los que estamos tras la pantalla o en el circuito gastaría ni un segundo de su valioso tiempo en ver a tan impresionantes máquinas y valientes pilotos luchar por ver quién cruza la bandera a cuadros en primer lugar.

Eso sí, no siempre gana el que cruza la línea de meta primero. Quedó más que evidenciado durante el pasado Gran Premio de Canadá y lamentablemente, no es la primera vez que ocurre ni la última vez que ocurrirá. Si algo tiene el deporte es que no es siempre justo y muchas de estas injusticias vienen dadas por "jueces" externos de la verdadera acción y eso es un problema muy grave.

Aún más grave es pensar que esto no tiene –ni tendrá– una solución rápida y fácil. Mientras que en el fútbol se ha implementado el famoso vídeoarbitraje –aka VAR– para facilitar a los colegiados su labor y evitar malentendidos, la velocidad y complejidad de nuestros queridos Fórmula 1 hacen que medidas como esta resulten ser un verdadero absurdo. ¿Quién es el guapo o guapa que se mete en la mente de un piloto para saber si giró el volante de forma intencionada o sin querer para echar a su rival a la grava?

Está claro que esta no es la solución y por lo tanto, siempre habrá un pequeño factor de subjetividad a la hora de aplicar sanciones en este deporte. Bajo mi punto de vista, la mejor vía para llegar a un nivel de objetividad extremadamente alto –nunca llegará a ser óptimo– es modificar el reglamento y aplicar la misma penalización a TODOS los pilotos en caso de que se produzca un movimiento que quede plasmado en cualquier artículo de la normativa. Por ejemplo, "se penalizará con diez segundos a aquel piloto que pise el césped con alguna de sus ruedas a no ser que haya sido empujado previamente por otro monoplaza".

A mi parecer, estas medidas además de dar más objetividad al deporte, aumentarían el nivel de espectáculo. Una lucha cuerpo a cuerpo entre dos pilotos y ambos llevando el reglamento al límite sería precioso. Eso sí, quien lo incumpla ya sabe cuáles son las consecuencias. No solo él, sino también sus fans y detractores –que lamentablemente también existen en el deporte del motor–.

Muchos pilotos de renombre, campeones del mundo y hasta rivales de Sebastian Vettel salieron en su defensa tras el esperpéntico Gran Premio de Canadá. Me pareció algo "bueno" por decirlo de alguna forma. Si bien esto ayuda al alemán y a su equipo a verse muy respaldados, la realidad es que me gustaría más que gente como Mark Webber, Nigel Mansell y Jenson Button hablaran directamente con los máximos dirigentes del Gran Circo para proponer soluciones y no dar una simple opinión por redes sociales, que al fin y al cabo, eso lo podemos hacer todos.

Por mi parte, he de decir que no hubiera sancionado a Vettel. Como he dicho, las carreras son espectáculo y los errores forman parte de ellas. El tetracampeón se sale de pista tras bloquear neumáticos y regresa al circuito para defender su primera posición –algo más que lógico–. De no haber defendido su liderato, estoy seguro de que muchos le llamarían "cobarde" o "cagón". Desde el año pasado, siento que todo lo que haga el alemán está mal visto –vale que hay cosas que reprocharle– pero esto ya sobrepasa lo absurdo.

En conclusión, quiero carreras, quiero acción, quiero emoción, quiero batallas, quiero errores... Quiero Fórmula 1. Quiero un deporte justo sin doble rasero y, para ello, un reglamento sin fisuras que todos los pilotos y equipos deban conocer al dedillo antes de subirse al monoplaza. Sanciones: sí, pero con fundamento y sentido.

firma digital pablo h 2

Fdo: Pablo Hidalgo Daza